El cuaderno de ruta de Christophe
«Cuando llegas al Algarve desde Andalucía, no tienes la sensación de haber recorrido miles de kilómetros.
Y, sin embargo, algo cambia.
Cambian los pueblos.
Cambian los paisajes.
Cambia la luz.
Y cuanto más avanzas hacia el oeste, más presente está el Atlántico.
Hasta llegar a ese momento que siempre me gusta especialmente:
cuando la carretera parece terminar frente al océano.»
Mucho más que playas
Para muchos viajeros, la palabra Algarve significa inmediatamente vacaciones, playas y sol.
Y es verdad.
Pero para un motorista, el sur de Portugal ofrece mucho más.
Detrás de las zonas costeras más conocidas existe una región de pequeñas carreteras, pueblos blancos, colinas y paisajes que cambian considerablemente entre el este y el oeste.
Por eso, cuando pienso en un viaje en moto por Portugal, no imagino simplemente una carretera que sigue la costa.
Lo interesante está precisamente en alternar.
Alejarse del mar.
Entrar en el interior.
Volver a encontrar el Atlántico.
Y perderlo otra vez unos kilómetros más adelante.
Entrar en Portugal desde Andalucía
Una de las cosas que hacen especialmente interesante al Algarve para nosotros es su situación.
Desde Andalucía, llegar al sur de Portugal resulta completamente natural dentro de un viaje en moto.
Cruzamos la frontera y seguimos hacia el oeste.
No hay una ruptura espectacular en el paisaje en los primeros kilómetros.
Pero poco a poco empezamos a notar que estamos en otro país.
Las poblaciones cambian.
La arquitectura cambia.
Los carteles cambian de idioma.
Y comienza una nueva parte del viaje.
Me gusta especialmente esa sensación.
No hemos tomado un avión.
No hemos cambiado de continente.
Simplemente hemos seguido conduciendo.
Y la moto nos ha llevado a otro país.
El Algarve oriental: una cara más tranquila
Cuando entramos desde Andalucía, descubrimos primero el Algarve oriental.
Es una zona que muchas veces queda eclipsada por las famosas playas y acantilados del oeste.
Y precisamente por eso tiene encanto.
Aquí encontramos un Algarve diferente.
Más tranquilo.
Más abierto.
Con pequeñas poblaciones y carreteras que permiten empezar a descubrir Portugal sin prisas.
La región de la Ría Formosa, con sus lagunas, islas y marismas, ofrece además un paisaje muy diferente al que encontraremos más adelante.
Es la primera demostración de algo que se repetirá durante todo el viaje:
el Algarve no tiene un único paisaje.
Tavira: Portugal empieza a tener otro sabor
Tavira es uno de esos lugares donde merece la pena dejar la moto durante un rato.
Tiene una dimensión agradable para caminar, calles tranquilas, fachadas tradicionales y ese ambiente portugués que inmediatamente nos recuerda que hemos cruzado la frontera.
Y cuando viajo en moto, me gustan especialmente estas paradas.
No siempre necesitamos un monumento espectacular.
A veces basta con aparcar.
Caminar.
Tomar un café.
Mirar alrededor.
Y sentir que estamos en otro lugar.
No hay que quedarse únicamente en la costa
Sería fácil diseñar una ruta en moto por el Algarve siguiendo únicamente las poblaciones costeras.
Pero, para mí, sería un error.
El interior ofrece carreteras y paisajes completamente diferentes.
Cuando dejamos atrás las zonas más turísticas, encontramos pequeñas carreteras que atraviesan colinas, bosques y pueblos donde el ritmo vuelve a ser mucho más tranquilo.
Y eso es precisamente lo que buscamos cuando diseñamos un viaje.
No queremos pasar todo el día rodeados de coches y urbanizaciones.
Queremos carreteras.
Paisajes.
Pueblos.
Y lugares donde todavía apetezca detener la moto simplemente porque algo nos ha llamado la atención.
La Serra de Monchique: el Algarve también tiene montañas
Uno de los mejores ejemplos está en la Serra de Monchique.
Después de kilómetros asociados al mar, el paisaje cambia de nuevo.
La carretera comienza a subir.
Aparecen los bosques.
Llegan las curvas.
Y el Algarve muestra una cara que muchos visitantes que se quedan únicamente en las playas nunca llegan a conocer.
Para nosotros, los motoristas, es probablemente una de las partes más interesantes.
Porque una jornada puede comenzar cerca del océano, continuar por carreteras de montaña y regresar después hacia la costa.
Es difícil aburrirse con semejante combinación.
Lagos y los grandes acantilados del Algarve
Cuando continuamos hacia el oeste, el paisaje costero se vuelve cada vez más espectacular.
Y Lagos es una de las referencias imprescindibles.
Aquí encontramos una de las imágenes más conocidas del Algarve:
acantilados dorados que caen sobre un mar azul intenso, pequeñas calas y enormes formaciones rocosas modeladas por el océano.
La Ponta da Piedade es probablemente uno de los mejores ejemplos.
Pero una vez más, mi consejo es sencillo.
Hay que bajarse de la moto.
No todo se puede descubrir desde el asiento.
Aparcamos.
Caminamos.
Miramos.
Y después seguimos.
Cuanto más avanzamos hacia el oeste, más cambia el paisaje
Hay algo que me gusta especialmente cuando recorremos el Algarve de este a oeste.
La sensación de avanzar hacia el final de algo.
El paisaje se vuelve más salvaje.
El océano ocupa cada vez más espacio.
El viento también se hace más presente.
Y las carreteras nos acercan progresivamente a uno de los lugares que más simbolizan esta parte de Portugal.
Sagres.
Sagres: cuando Europa se encuentra con el Atlántico
Llegar a Sagres en moto tiene algo especial.
No hace falta inventar grandes discursos.
El paisaje lo hace por nosotros.
Aquí las enormes paredes de roca terminan abruptamente frente al Atlántico.
El horizonte parece infinito.
Y cuando sopla el viento —algo bastante habitual— el lugar adquiere todavía más carácter.
Muy cerca se encuentra el Cabo de São Vicente, uno de los lugares más emblemáticos del extremo suroccidental de Portugal.
Cuando llegamos allí con las motos, me gusta tomarme mi tiempo.
Porque después de haber atravesado Andalucía y recorrido buena parte del Algarve, encontrarse frente al Atlántico tiene otro significado.
No es simplemente un mirador.
Es una etapa del viaje.
Hay que hablar del viento
Si en el artículo sobre Cabo de Gata hablábamos del viento, aquí también debemos hacerlo.
Especialmente alrededor de Sagres y del Cabo de São Vicente.
Estamos frente al Atlántico y el viento puede soplar con fuerza.
Sobre una moto hay que tenerlo en cuenta.
No es un problema si adaptamos nuestra conducción.
Simplemente forma parte del lugar.
Y de alguna manera también contribuye a crear esa sensación de estar en el extremo de Europa, frente a un océano inmenso.
Y naturalmente, Portugal también se descubre en la mesa
No concibo un viaje en moto por Portugal sin hablar de gastronomía.
El pescado.
Los mariscos.
El bacalao.
Las carnes del interior.
Los pequeños restaurantes.
Y, naturalmente, los famosos pastéis de nata.
Una buena ruta no consiste únicamente en saber qué carretera tomar.
También hay que saber dónde detenerse.
Porque alrededor de una mesa ocurren muchas cosas durante un viaje en grupo.
Se comenta la etapa.
Se recuerdan las curvas.
Se habla de las motos.
Nos reímos de lo ocurrido durante el día.
Y poco a poco, personas que no se conocían antes de salir empiezan a compartir algo más que una carretera.
¿Cuál es la mejor época para recorrer el Algarve en moto?
Para mí, primavera y otoño son nuevamente dos periodos excelentes.
Las temperaturas suelen ser agradables para conducir y evitamos la mayor concentración turística de los meses de verano.
El Algarve disfruta de un clima particularmente favorable durante buena parte del año, aunque debemos recordar que el Atlántico influye en las condiciones meteorológicas, especialmente cuanto más avanzamos hacia el oeste.
En moto, disponer de temperaturas agradables y carreteras menos saturadas cambia mucho la experiencia.
Andalucía y Algarve: dos viajes que encajan perfectamente
Una de las grandes ventajas del Algarve es que no tenemos que elegir necesariamente entre viajar en moto por Andalucía o por Portugal.
Podemos combinar ambos.
Y para mí, ahí está precisamente una de las grandes riquezas de este recorrido.
Empezar entre paisajes andaluces.
Cruzar la frontera.
Descubrir progresivamente el Algarve.
Llegar al Atlántico.
Y continuar después hacia otras regiones portuguesas.
Cada zona tiene su identidad.
Pero todas forman parte del mismo viaje.
El Algarve es solo el principio
Porque cuando llegamos a Sagres, Portugal no termina.
Al contrario.
Hacia el norte nos espera otra región que me gusta especialmente para viajar en moto:
el Alentejo.
Menos conocido que el Algarve entre muchos viajeros extranjeros, ofrece grandes espacios, pequeñas carreteras, pueblos blancos y una sensación de tranquilidad que encaja perfectamente con nuestra forma de viajar.
Pero el Alentejo merece su propio artículo.
Y será una de nuestras próximas rutas sobre el papel.
Mi consejo personal
Si decides descubrir el Algarve en moto, no intentes recorrer únicamente la costa de un extremo al otro.
Entra en el interior.
Busca las pequeñas carreteras.
Sube hacia Monchique.
Detente en un pueblo.
Vuelve hacia el océano.
Y cuando llegues a Sagres, no tengas prisa por marcharte.
Hay lugares que simplemente visitamos.
Y hay otros en los que merece la pena quedarse unos minutos más mirando el horizonte.
El extremo occidental del Algarve pertenece a esta segunda categoría.
Una frontera que desaparece detrás de nosotros
Cuando viajo desde Andalucía hacia Portugal hay un momento que siempre me gusta.
Unas horas después de haber cruzado la frontera, casi nos hemos olvidado de ella.
Ya estamos pensando en la carretera.
En la siguiente parada.
En dónde vamos a comer.
En el océano que aparecerá unos kilómetros más adelante.
Y eso resume bastante bien lo que me gusta de viajar en moto.
Las fronteras indican dónde termina un país.
La carretera nos recuerda que el viaje continúa.
¿Te gustaría descubrir el Algarve en moto?
El sur de Portugal puede combinarse perfectamente con Andalucía para crear un viaje en moto entre España y Portugal lleno de contrastes.
Carreteras andaluzas, pueblos blancos, montañas, Algarve, océano Atlántico y, más adelante, los grandes espacios del Alentejo.
En Rutas Moto Tours seleccionamos personalmente los itinerarios, las etapas y los alojamientos para que tú puedas concentrarte en lo que realmente importa:
conducir, descubrir y disfrutar del viaje.
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Preguntas frecuentes
¿Merece la pena recorrer el Algarve en moto?
Sí. El Algarve permite combinar costa, carreteras del interior, zonas de montaña, pequeños pueblos y algunos de los paisajes atlánticos más espectaculares del sur de Portugal.
¿Cuál es la mejor época para hacer una ruta en moto por el Algarve?
La primavera y el otoño son especialmente agradables para viajar en moto, tanto por las temperaturas como por una menor afluencia turística respecto a los principales meses de verano.
¿Qué lugares merece la pena visitar durante un viaje en moto por el Algarve?
Tavira, la zona de la Ría Formosa, la Serra de Monchique, Lagos, Ponta da Piedade, Sagres y el Cabo de São Vicente son algunos de los lugares que permiten descubrir las diferentes caras de la región.
¿Es necesario llevar una moto trail para recorrer el Algarve?
No. Un recorrido por carretera puede realizarse con diferentes tipos de motos de viaje. Lo importante es utilizar una moto con la que te sientas cómodo durante varias jornadas y adaptar siempre la conducción a las condiciones de la carretera.
¿Se puede combinar el Algarve con Andalucía en un mismo viaje?
Sí. Es precisamente una de las combinaciones más interesantes para un road trip en moto por el sur de España y Portugal. La proximidad entre ambas regiones permite cruzar de Andalucía al Algarve de forma natural y continuar posteriormente hacia el Alentejo.
Sobre el autor
Soy Christophe PASCO, fundador de Rutas Moto Tours y organizador de viajes en moto por Andalucía, Portugal y Marruecos.
Las rutas que proponemos las recorro personalmente. Busco carreteras que merezcan la pena, lugares donde detenernos, buenos alojamientos y un equilibrio entre los kilómetros sobre la moto y el tiempo necesario para descubrir realmente cada región.
Porque un buen viaje no se mide únicamente por la distancia recorrida.
A veces se recuerda por una carretera.
Por una comida.
Por una conversación.
O simplemente por ese momento en el que apagas el motor, te quitas el casco y descubres que delante de ti solo queda el Atlántico.

